Tiene una extensión de 168,77 km2 y 2.589 habitantes
(población de derecho a 15 de octubre de 2003), que
se distribuye en 10 parroquias (ver página correspondiente).
Por Lobios discurre el último tramo del río
Limia, antes de adentrarse en Portugal, entre la Serra do
Leboreiro y los Montes do Quinxo, al noroeste, y las Sierras
del Xurés y Santa Eufemia al sur. Una sucesión
de valles estrechos, con vertientes de fuertes pendientes,
talladas por los ríos Caldo, Lobios, Vilameá
y Cabaleiro (conocido como "Macaco" entre las
gentes del lugar), que desde el Xurés bajan al Limia,
confieren el actual relieve.
La red fluvial se organiza entorno al río Limia,
principal arteria, a la que vierten los ríos Caldo,
Lobios, Salas, Grou y donde se localiza el embalse de Lindoso.
El clima se caracteriza por la abundancia de precipitaciones
total anual (sobre 2.000 mm), registrándose las máximas
en diciembre, enero y febrero y descendiendo a partir de
junio.
En canto a las temperaturas, la media de los meses mas fríos,
se sitúa entorno a los 5 ºC, mientras que la
del mes mas cálido es de 18 ºC. Las heladas
son frecuentes en los meses de febrero a marzo.
Lo más destacable de la comarca, es que
por Decreto 29/1993 del 11 de febrero fue declarado Parque
Natural Baixa Limia - Serra do Xurés, una superficie
de 20.920 hectáreas, por su gran importancia natural,
orográfica, paisajística, etnográfica
y arqueológica de esta zona.
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La forma paisajística que define al parque son
los "Bolos", sedimentos graníticos
de la forma de erosión glaciar. El parque abarca
las zonas mas altas de los Ayuntamientos de Entrimo,
Lobios y Muiños, donde se conjugan sierras agrestes
con otras mas suaves, además de montes bajos
que vuelven a dar paso a formaciones rocosas espectaculares
como la Sierra del Xurés (Picos de Fontefría),
dentro del término municipal de Lobios.
La zona se encuentra situada en una serie de macizos
graníticos y migmáticos, de las eras Hercínica
y Prehercínica, que dominan de forma muy compleja
toda la geografía de la Comunidad Gallega.
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Petrográficamente, se observa una total homogeneidad,
con rocas de tipo ígneo - ácido, diferenciándose
grano dioritas intrusivas de gran importancia regional,
con diferentes tamaños de grano, que influyen con
sus texturas en la geomorfología de la zona.
Así, la Sierra de Santa Eufemia y la del Xurés,
es decir, en las alturas máximas de la zona, domina
un tipo de grano diorita grueso con fenocristales que presentan
una mayor resistencia a la erosión y por lo tanto
con mayor facilidad para dar relieves abruptos.
Por contra, en las zonas mas bajas (valle del río
Limia), están compuestas por grano dioritas de grano
mas fino.
Un dato geológico de interés es el manantial de aguas termales que existe en los
Baños (Riocaldo). Este afloramiento se produce en
una falla que tiene un manantial equivalente en la vertiente
portuguesa de la sierra.
El Ayuntamiento presenta desde el punto de
vista geomorfológico dos zonas
muy diferenciadas, siendo las zonas
mas elevadas, áreas de erosión y las zonas mas bajas
(valle del río Limia y afluentes), zonas de acumulación
de depósitos.
El estado actual de la vegetación de la zona, es
un largo y complejo proceso de utilización de los
recursos para distintos fines. Como consecuencia, al atravesar
el Ayuntamiento, nos encontramos con una cubierta vegetal
profundamente modificada, resultado de un aprovechamiento
irracional y abusivo.
En el proceso de desaparición de los bosques autóctonos
primitivos, que debieron cubrir la mayor parte de la superficie,
se vieron implicados diversos acontecimientos como guerras,
invasiones, colonizaciones etc, en tiempos pretéritos.
Ademáis debieron tener importante repercusión
otras actuaciones como el pastoreo, carboneo, obtención
de leña, etc, que, progresivamente fueron reduciendo
la extensión del bosque y favoreciendo la expansión
del monte bajo y los prados que llegaron a ocupar la mayor
parte de la superficie de Lobios.
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En el Diccionario Madoz, las únicas parroquias en
las que existían bosques a mediados del
siglo XIX eran las de San Martiño de Arauxo y la
de San Paio de Arauxo. En la primera, eran castaños,
y en la segunda el diccionario dice "los montes de
entre los pueblos están cubiertos de robles, alisos,
cerezos y castaños".
A partir de finales del siglo XIX comienzan las primeras
repoblaciones forestales con especies exóticas, fundamentalmente
el pino, que van a constituir una nueva forma de aprovechamiento
del monte.
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Estas repoblaciones cobran un nuevo impulso en la década
de los veinte y es definitivamente a partir de 1945 cuando comienzan
las plantaciones masivas de pinos y eucaliptos. Fueron las superficies
de monte bajo las que soportaron las repoblaciones y se extendían
por las laderas de la Sierra del Xurés, aunque en ocasiones
ocupaban zonas en el fondo de los valles. Las extensiones de estas
repoblaciones quedan de manifiesto en los datos del catastro de
rústica (finales de la década de los 50). Así,
un 35% de la superficie del Ayuntamiento eran pinares, contrastando
con estos valores, están los datos para los bosques autóctonos,
que solo llegan a un 3%.
A partir de mediados del siglo XX, un elemento que hasta entonces
era utilizado para "favorecer" el rebrote de pastos
frescos para el ganado del monte, comienza a hacer estragos en
las masas forestales, se trata del fuego utilizado, de manera
un tanto indiscriminada, por los pastores del Ayuntamiento que
comienzan a actuar en las dos últimas décadas, con
mas virulencia y frecuencia sobre las masas forestales y el monte
bajo, lo cual, asociado a las lluvias de otoño e invierno,
provocan la progresiva degradación, tanto del suelo como
de la vegetación que sustenta. Así, no es disparatado
afirmar que cerca de las tres cuartas partes de la superficie,
ardió por lo menos una vez. La proliferación de
incendios forestales condicionó el paisaje vegetal actual
de la zona. Este efecto combinado de la espiral "fuego -
erosión", en la parte mas escarpada de las sierras,
moldeó un paisaje desértico dominada por los afloramientos
graníticos y entre los intersticios de éstos, crece
una vegetación constreñida, como pasa en las crestas
y espolones del Xurés. En las laderas y pies del monte
cubiertas, bien por pinares o monte bajo, se observan también
las consecuencias del mencionado efecto.
Con el Decreto 29/1993 del 11 de febrero fue declarado Parque
Natural Baixa Limia - Serra do Xurés una buena parte de
las tierras altas de este Ayuntamiento de Lobios, esto junto con
la mayor vigilancia y los medios tanto personales como materiales
disponibles hoy, hacen que año tras año, la superficie
quemada sea cada vez menor. Aún así, hay que seguir
con la labor de concienciar a la gente, de los perjuicios que
causa la quema indiscriminada de los montes. Nuestros montes se
están regenerando y tenemos que protegerlos para que la
belleza natural del Ayuntamiento de Lobios la puedan disfrutar
todos sus vecinos y también los visitantes, que en número
cada vez mayor, se acercan a visitarnos.
  
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Concello de Lobios (Ourense) - ESPAÑA 2003.
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